12 Dic 2008
¿Por qué nos gusta pasar miedo?
¿Por qué nos gusta pasar miedo?
El cine de terror mueve legiones de aficionados. A millones de personas les gusta sentarse en la butaca y pasar miedo, un miedo que no tolerarían en la vida real. ¿Por qué? No hay una sola razón, los motivos son complejos.
En 1996, Wes Craven, creador de Freddy Krueger – el asesino que se introduce en los sueños- dirige Scream. En esta película idea un nuevo criminal que utiliza un mecanismo quizás más tenebroso para acabar con sus víctimas: el gusto que todos comparten por las películas de terror. La película, que transcurre entre cameos de actores emblemáticos de este tipo de cine (como Linda Blair, la niña de El exorcista)y elucubraciones sobre por qué nos atrae el miedo, ironiza también acerca de los supuestos peligros de estas cintas. Hacia el final de la historia, Randy, uno de los protagonistas, menciona las tres reglas que hay que observar para poder sobrevivir a una película de terror: ser virgen, no drogarse y no marcharse diciendo “en seguida vuelvo”. Cualquiera que no respete estas normas morirá. (…) Como cualquier otro artefacto cultural, el cine de terror atrae por razones muy distintas. No hay un factor que explique por qué tantas personas desean tener miedo de forma voluntaria. Cada individuo tiene, en cada momento, motivos diferentes. Pero las tres reglas de Scream pueden ser un buen catalizador para poner en funcionamiento nuestra mente y pensar acerca de algunas de las teorías que intentan explicar este paradójico gusto por el terror.
REGLA 1: SER VIRGEN La primera regla de Randy tiene que ver con el erotismo, algo que transita toda la historia del cine de miedo y explica parte de sugestión. Las sucesivas versiones de Drácula,por ejemplo, dan una idea de hasta qué punto los malvados protagonistas de este tipo de películas pueden convertirse en objetos de deseo. Bela Lugosi en el clásico de Tod Browning o Gary Oldmann y sus acólitos en la versión de Francis Ford Coppola nos hacen olvidar sus crímenes gracias a su capacidad de seducción.
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