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02 Ago 2007

El Ojo de Horus

Reencarnación

El ojo de Horus

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El Ojo de Horus – Capítulo 1 – Primera Parte

“La Escuela de Misterios” – Primera Parte

La historia de una cerrada organización sacerdotal, la Escuela de Misterios de “El Ojo de Horus”, que dirigió los destinos del pueblo Egipcio, durante miles de años.

Su objetivo fue elevar el nivel de consciencia de su pueblo y guardar la información de sabiduría acumulada durante miles de años.

“La Escuela de Misterios” – Segunda Parte

Serie basada en las investigaciones del Egiptólogo y matemático R.A. Schwaller de Lubicz y en los logros de una cerrada organización sacerdotal, la Escuela de Misterios de “El Ojo de Horus”, que dirigió los destinos del pueblo Egipcio, durante miles de años. Los sacerdotes Egipcios planearon la manera de elevar el nivel de consciencia de su pueblo, construyendo durante miles de años, una serie de templos a lo largo del Nilo. Los utilizaron como “libros vivos” o enciclopedias de conocimiento, para transmitir la información acumulada sobre el funcionamiento del universo durante muchas generaciones a su pueblo. Los Templos también sirvieron como polos que impulsaron el desarrollo de su civilización.

Los antiguos sacerdotes estructuraron una sociedad basada en dos conceptos fundamentales: la Reencarnación cómo método divino para que el espíritu del hombre evolucione al adquirir información sobre el universo y la Iluminación como paso final de este proceso. Para los egipcios, el hombre vive un proceso evolutivo que toma 700 reencarnaciones. Las experiencias de esas vidas transforman un ser instintivo e ignorante en un superhombre, un animal inocente y primitivo en un sabio inmortal. Según ellos, Dios organizó un plan divino basado en la reencarnación, para que el hombre, al experimentar en carne propia, comprendiera cómo funciona el universo.

“La Escuela de Misterios” – Tercera Parte

Además de Templos construyeron enormes pirámides para concentrar energía en cámaras focalizadoras, que elevaban la frecuencia vibratoria de los discípulos más avanzados de la escuela de misterios. Esto ampliaba el rango de percepción de sus sentidos y les permitía adquirir nueva información sobre otras dimensiones de la realidad. Eran cámaras de exploración metafísica.

También en los días del equinoccio, utilizaban toda la energía acumulada en la Pirámide, para impulsar a un alto iniciado a vibrar en altísima frecuencia hasta que sus átomos se abrían como flores, liberando la luz contenida en el interior de sus núcleos. Así se producía una “iluminación” temporal del discípulo, durante la cual podía viajar conscientemente por el tiempo o el espacio.

Las pirámides Egipcias fueron construidas en una pequeña área del enorme territorio, sobre uno de los centros neurales de la red electromagnética del planeta. Construidas con bloques de piedra hecha por el hombre, eran gigantescos cristales que vibraban al unísono con la frecuencia de la tierra. Los bloques de piedra contienen cuarzo. Las moléculas de cuarzo al vibrar friccionan sus superficies, cargándose eléctricamente en un fenómeno que hoy conocemos como “Piezoeléctrico”. La energía electrostática así acumulada era la utilizada para inducir estados de percepción alterada.

El Ojo de Horus – Capítulo 1 “La Escuela de Misterios” – Cuarta Parte

El Ojo de Horus – Capítulo 1 “La Escuela de Misterios” – Quinta Parte

El Ojo de Horus – Capítulo 1 “La Escuela de Misterios” – Sexta y Ultima Parte.

Serie basada en las investigaciones del Egiptólogo y matemático R.A. Schwaller de Lubicz y en los logros de una cerrada organización sacerdotal, la Escuela de Misterios de “El Ojo de Horus”, que dirigió los destinos del pueblo Egipcio, durante miles de años. Los sacerdotes Egipcios planearon la manera de elevar el nivel de consciencia de su pueblo, construyendo durante miles de años, una serie de templos a lo largo del Nilo. Los utilizaron como “libros vivos” o enciclopedias de conocimiento, para transmitir la información acumulada sobre el funcionamiento del universo durante muchas generaciones a su pueblo. Los Templos también sirvieron como polos que impulsaron el desarrollo de su civilización.

Los antiguos sacerdotes estructuraron una sociedad basada en dos conceptos fundamentales: la Reencarnación cómo método divino para que el espíritu del hombre evolucione al adquirir información sobre el universo y la Iluminación como paso final de este proceso. Para los egipcios, el hombre vive un proceso evolutivo que toma 700 reencarnaciones. Las experiencias de esas vidas transforman un ser instintivo e ignorante en un superhombre, un animal inocente y primitivo en un sabio inmortal. Según ellos, Dios organizó un plan divino basado en la reencarnación, para que el hombre, al experimentar en carne propia, comprendiera cómo funciona el universo.

Además de Templos construyeron enormes pirámides para concentrar energía en cámaras focalizadotas, que elevaban la frecuencia vibratoria de los discípulos más avanzados de la escuela de misterios. Esto ampliaba el rango de percepción de sus sentidos y les permitía adquirir nueva información sobre otras dimensiones de la realidad. Eran cámaras de exploración metafísica.

También en los días del equinoccio, utilizaban toda la energía acumulada en la Pirámide, para impulsar a un alto iniciado a vibrar en altísima frecuencia hasta que sus átomos se abrían como flores, liberando la luz contenida en el interior de sus núcleos. Así se producía una “iluminación” temporal del discípulo, durante la cual podía viajar conscientemente por el tiempo o el espacio.

Las pirámides Egipcias fueron construidas en una pequeña área del enorme territorio, sobre uno de los centros neurales de la red electromagnética del planeta. Construidas con bloques de piedra hecha por el hombre, eran gigantescos cristales que vibraban al unísono con la frecuencia de la tierra. Los bloques de piedra contienen cuarzo. Las moléculas de cuarzo al vibrar friccionan sus superficies, cargándose eléctricamente en un fenómeno que hoy conocemos como “Piezoeléctrico”. La energía electro-estática así acumulada era la utilizada para inducir estados de percepción alterada.

31 Jul 2007

Video de la reencarnación

Reencarnación

31 Jul 2007

Reencarnación

Reencarnación

Las Religiones Orientales

El Hinduismo:
Para esta religión de la India la reencarnación tiene su origen en los textos sagrados Vedas (Conocimiento), que aparecieron entre los años 800 al 500 a.C., aquí se enseña que con la muerte sólo desaparece el organismo, mientras que el alma (Atman), vive muchas vidas en diferentes cuerpos hasta completar la liberación de su ser (Moksha), por medio de un proceso de nacimiento, muerte y reencarnación (Samsara); la meta final consiste en romper dicho ciclo y llegar a estar eternamente en la presencia de Brahma, el “Espíritu Universal” o el “Océano Divino”; del que surgieron todos los seres y al que deben retornar.

La reencarnación va íntimamente ligada al “Karma” de cada persona (la palabra Karma tiene dos significados: “acción” y “los resultados buenos o malos de toda actividad física o mental”); y en tal caso, la existencia futura del Atman está predestinada por el comportamiento de toda su vida terrenal, la que será favorable o miserable; ya que el Karma opera de una manera implacable con las personas que se dedican al mal, teniendo como castigo el renacer en algún animal inferior, planta o cosa. Del mismo modo, la ley del Karma es independiente del tiempo y el espacio; y por eso, nada tiene que ver que un individuo necesite trescientos o tres mil años de aprendizaje para evolucionar completamente.

Para la religión de los “mil dioses” los méritos propios de cada persona, pueden tener su recompensa con el renacimiento de alguna de sus divinidades, como es el caso de Shankara, filósofo, místico y poeta hindú; quien por su grado de santidad se le veía como la personificación viva de la diosa Shiva. Igualmente, en el Rama yana, poema épico de la literatura india, se narra que su héroe el príncipe Rama, era la reencarnación del dios Visnú.

El budismo:
Sus creencias religiosas se inicia con la aceptación del proceso de cambio (samsara), las personas mueren y renacen en uno de los seis reinos de la existencia universal, descritos en la rueda budista de la vida; entre ellos el cielo y el infierno, estados imperfectos en los que la reencarnación depende de los progresos que se haya hecho allí. Por último, todos los seres humanos irán al reino “sin muerte” llamado “Nirvana”. La palabra Nirvana tiene su origen en el sánscrito y quiere decir “extinción”, bien sea de las pasiones, de los errores y demás defectos propios; lo que trae como resultado final el colmen de la iluminación, la serenidad y tranquilidad sin limites. Por lo tanto, quien llega al Nirvana ha vencido a la muerte y el dolor físico.

Los budistas afirman que todos los individuos se reencarnarán varias veces antes del alcanzar el Nirvana, llamado también el “Gran Todo”; pero sólo los seres iluminados o “Budas” pueden recordar sus vidas pasadas; como su fundador, el príncipe Sidharta Gautama (2500 a.C.), quien decía tener recuerdos de mil vidas anteriores. Asimismo, los Lamas Tibetanos plenamente realizados (o Tulkus), pueden escoger las circunstancias de su próxima reencarnación, e incluso indicar el lugar exacto donde renacerán, en el cuerpo de un infante que nazca en ese preciso momento, y que deberá ser cuidadosamente buscado unos ocho años después por los monjes, gracias a determinadas señales y diversas pruebas de reconocimiento. El caso más conocido es el de su gran líder el Dalai Lama, cuyo espíritu ha renacido catorce veces hasta llegar al actual, Tenzin Gyatso (1935- ).

La Sociedad Teosófica:
Fundada en 1875 por la rusa Elena Blavatsky, en compañía de varios masones de Estados Unidos, y algunos espiritistas. Esta secta de lo oculto y lo secreto pregona que cada uno va experimentando progresivas reencarnaciones hasta llegar a ser un dios o “Mahatma”; con la misión de gobernar todo el universo. Para llegar a esta meta tiene que pasar varios siglos, como le sucedió a su fundadora, quien aseguraba haber pasado por 32 reencarnaciones durante 72000 años.

El culto a los muertos

La doctrina que predica la existencia del cielo y el infierno como moradas eternas para el alma humana después de esta vida, es un hecho más constante y generalizado en la historia universal. Así lo demuestra las antiguas culturas como los babilonios, asirios y egipcios; quienes levantaron templos y pirámides destinadas a sus reyes y faraones para estar más cerca de ellos, y que luego despertarían en el más allá.

Por otra parte, para las religiones monoteístas como el judaísmo, las ofrendas a favor de los muertos son base de su fe; como lo constata la lectura del Mach sor, libro de oraciones para los días sagrados del Yom Kipuer (La fiesta del perdón). También las iglesias primitivas cristianas, a la cabeza con la Católica, los Ortodoxos Griegos y Rusos, los Arrianos, Nestorianos y Eutiquianos; conservaron en sus liturgias la costumbre de pedir por las almas de los fieles difuntos. Mientras que para el Islam esta práctica esta consignada en el libro del Corán.

El Punto de vista bíblico

Los reencarnacionistas argumentan sus enseñanzas con las Sagradas Escrituras. Según ellos, se encuentran al menos unas 600 citas para testificar lo dicho, siendo las más importantes que interpretan según su creencia:
• El encuentro de Jesús con Nicodemo, cuando le dice: “En verdad, en verdad te digo que el que no nace de nuevo, no puede ver el reino de Dios” (Juan 3,3); a lo que los exegetas y teólogos aclaran, que el Mesías está haciendo referencia al sacramento del bautismo, que nos hace “volver a nacer por el agua y el espíritu” (5-7).

• Cuando se dice que Juan el Bautista era el profeta Elías (reencarnado), que “ha venido ya” (Mateo 17,12); se da a entender que la fuerza del profeta recae en la misión del Bautista, quien fue el precursor de la primera venida de Cristo, y Elías lo será de la segunda (Parusía).

• De Igual manera cuando Juan es interrogado por una comisión del Sanedrín, si era realmente Elías, éste responde categóricamente “no lo soy” (Juan 1,21). Sin embargo, se había predicho que Juan Bautista precedería al Mesías “con el espíritu y el poder de Elías” (Lucas 1,17; Malaquías 4, 5-6; Eclesiástico 48,10).

• En otra oportunidad, el Señor se encarga de decir que su primo no era Elías, pues éste “ha de venir” (Mateo 11,14); además el antiguo profeta de Israel se hace visible al lado de Moisés en la transfiguración en el monte Tabor (17,1-9).

La Revelación Divina también nos dice que:

• “está establecido que los hombres mueran una sola vez” (Hebreos 9,27)

• Con la muerte, “el polvo (o poéticamente ‘el cuerpo’) vuelve a la tierra como vino de ella, y el espíritu a Dios, que lo ha dado” (Eclesiastés 12,7).

• “Porque todos tenemos que presentarnos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba lo que le corresponde, según lo bueno y lo malo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo” (2Corintios 5,10)

• Además la resurrección del Salvador, y las realizadas por él, son la prueba de que cada alma fue creada para un cuerpo humano ((1Corintios 15,12-57).

• El apóstol Pablo agrega que al final de los tiempos habrá resurrección tanto de “buenos” como de “malos” (Hechos 24,15); que serán juzgados ante el tribunal supremo del Hijo de Dios (Mateo 25,31-46; Juan 6,40; Hechos 17,31; Apocalipsis 20,11-15).

El contexto teológico

La reencarnación presenta varias lagunas difíciles de explicar de parte de sus seguidores:

1. No pueden definir con claridad en qué momento el alma humana empieza a existir.
2. No saben cuántas vidas tienen que experimentar.
3. No se determina cuánto tiempo tiene que pasar entre una reencarnación y la otra.
4. No está establecido cuanto tiempo dura todo este proceso de nacer, morir y renacer hasta alcanzar el ciclo final.
5. No presenta una explicación lógica al origen del mal, pues si solamente los buenos o los menos buenos reencarnan en seres humanos; los malos que renacen en seres inferiores, tendrán una desventaja al no tener conciencia de sus errores pasados.

Las pruebas científicas

En estos últimos años se han hecho famoso en el mundo entero, las experiencias médicas de algunos psicoterapeutas, parapsicólogos y siquiatras como el doctor Brian Weiss; autor de varios libros sobre este tema, quien sostiene que es posible que con las llamadas “regresiones hipnóticas”, los seres humanos puedan viajar por el pasado experimentando diferentes situaciones de otras vidas. Es importante aclarar que este método no es capas de demostrar científicamente la existencia de la reencarnación, pues muchos de los testimonios han sido imprecisos, incorrectos, no se ajustan a la realidad de los hechos; varios pacientes coinciden en haber sido un personaje importante como “Cleopatra” o “Napoleón”. También influye de manera especial fenómenos de percepción extrasensorial, telepatía, clarividencia o simplemente el terapeuta es quien induce a la persona a recrear una serie de situaciones irreales, sugeridas o predispuestas. También se pone de manifiesto que solamente un 40% de los individuos sometidos a esta prueba resultan positivos

Para muchos expertos este método tiene la misma fiabilidad que los sueños, ya que ambos son elaborador por nuestras fantasías, mezcladas con imágenes de momentos reales, de deseos y temores del subconsciente; que constituye un depósito de información mucho mayor del que podamos pensar. Es más, si las reencarnaciones sucesivas del alma humana fueran ciertas; nuestra memoria, que junto con la inteligencia y la libre voluntad, son facultades propias del individuo; sería correcto creer, que todas las personas en estado de normalidad síquica, sin recurrir a la hipnosis, deberían recordar perfectamente ciertos instantes de sus anteriores vidas.
Es por todo lo anterior que podemos afirmar que como cristianos no podemos aceptar esa creencia pues no tiene fundamento bíblico, ni histórico basado en nuestra fe, ni científico.

www.defiendetufe.org